martes, 23 de diciembre de 2014

RE-ESCRIBIR EL GUIÓN DE VIDA


Suele suceder que cuando vemos una buena película, podemos llegar a identificarnos con alguno de sus personajes hasta contagiarnos de sus emociones, poniéndonos en su piel , haciendo nuestra su identidad y sus circunstancias. Tanto es así que cuando empiezan a salir los créditos, algunos tienen que disimular las lágrimas si era un drama, relajarse si era de acción o respirar hondo y destensar los músculos si era de zombis.

Según el doctor Eric Berne, creador inicial del Análisis Transaccional, no sólo nos identificamos con un personaje en las películas, también hacemos nuestro el personaje que nos ha tocado representar en el guión de nuestra propia vida. Observó que todas las personas a las que acompañaba en sus procesos de terapia psicológica “actuaban” según lo que él denominaba guión de vida.


¿Qué era para Eric Berne el guión de vida


Se trata del argumento pre-establecido, casi siempre de una obra dramática, que la persona se siente obligada a representar, independientemente o no de si se siente identificado con el personaje protagonista de esa obra .

El guión de vida de cada persona se establece en la infancia, bajo la influencia de aquellas personas que son cercanas y relevantes para cada uno de nosotros y queda reforzado por las diferentes experiencias que vamos viviendo a medida que vamos creciendo.

Es en la infancia cuando se establecen las bases de nuestra autoestima, asumimos nuestro valor y el valor de los demás, y es por ello que debemos remontarnos a aquella época para tomar conciencia, descubrir y revisar nuestro guión de vida para cuestionarlo y asegurarnos de si estamos viviendo en la piel del personaje que realmente queremos o si en realidad estamos viviendo la vida que nos han dicho que nos toca vivir.

Según Berne, existen ciertos “mandamientos” o mensajes que nos llegan siendo niños y ejercen una importante influencia emocional sobre nosotros y a base de repetirse, día tras día, por las personas que son significativas para nosotros, se quedan anclados en el guión que representaremos en adelante. Normalmente estos mandamientos provienen de circunstancias dramáticas vividas por otros y acabaran condicionando nuestras futuras creencias y nuestra actitud frente a la vida.


Berne y otros expertos, definen los siguientes impulsores o mandamientos (entre otros) como ejes del guión de vida forjado en la infancia, que debemos revisar modificar para reescribirlo a nuestra propia manera :

1.No existas, no vivas, no seas. Podría ser el más destructivo de todos y nos llega a través de la idea, que se nos repite hasta la saciedad, de que “hay que ganarse la vida”, que la vida es dura, que estamos aquí para sufrir, etc… La vida ya la tenemos ganada al nacer, lo que toca después es aprender a vivírla con el máximo provecho y sin dañar a nadie.


2.No pertenezcas. Habitual en personas que deciden, de forma consciente o inconsciente, no relacionarse de manera profunda con nadie, como mecanismo de defensa frente al insoportable dolor que supondría el rechazo del otro. Si no me involucro no me harán daño.


3.No crezcas. Es la típica situación de sobreprotección en la que no se le permite al niño/a asumir funciones y responsabilidades propias de su evolución y desarrollo, fomentando sin quererlo su dependencia e impidiendo su autonomía, obteniendo como resultado adultos incapaces de tomar decisiones y aceptar compromisos.


4.No seas niño/a. El caso opuesto al anterior, en el que se le pide al niño/a abandonar sus necesidades naturales de la infancia para asumir responsabilidades demasiado elevadas para su etapa de desarrollo(cuidar de hermanos, de padres enfermos, etc)


5.¡No lo hagas! Detrás de este impulsor podemos encontrar el miedo al éxito; personas que sienten el hacer algo como un riesgo y por eso no hacen nada. Piensan, sienten, se quejan, pero no hacen.


6.Tus necesidades no son importantes. Aparece en los hijos de padres que deciden que no tienen tiempo para dedicar a sus hijos. El niño/a interpreta que si no tienen tiempo para él, es porqué no es importante, con lo cual no deben tenerse en cuenta sus necesidades y como tal se comportará en la edad adulta.


7.No sirves. Supone la exigencia de perfección de los hijos para compensar la falta de autoestima de los padres, queriendo tener un niño/a perfecto , acaban haciéndole sentir que no está a la altura de lo que se le pide.


8.No pienses. Se transmite este mandamiento cuando se ignoran las preguntas del niño/a o se responden de manera inadecuada o con mentiras. Se vive como un riesgo el hecho de tener ideas propias o pensar de forma diferente a los demás.


9.No sientas. Las emociones son desterradas por miedo o porque te hacen débil frente a los demás.


10. No disfrutes. Se prohíbe el placer porque se vive como el paso previo a una desgracia posterior. No se permite disfrutar de lo bueno anticipando que aquello no puede ser duradero y que más tarde o más temprano llegará algo malo.


Todos estos mandamientos bloquean e impiden desde la infancia, el sano desarrollo psicológico y la capacidad de vivir la vida con plenitud, pero por suerte, los guiones NO están cerrados y se pueden reescribir, tan solo hace falta cambiar todos esos mandamientos por permisos, esenciales para el proceso de cambio y crecimiento personal:


A partir de hoy puedes darte permiso para:


Vivir, existir, ser tu mismo, saber, pertenecer, crecer, ser niño, hacer, ser importante e importar, valer, pensar, sentir, superarte y disfrutar.


Busca papel, lápiz y sobretodo, goma de borrar, y si lo deseas, puedes volver a escribir tu guión de vida.


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Fuente del artículo: La brújula interior



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